Grimbergen


A pesar de los siglos pasados, la cerveza Grimbergen que se elabora desde siglos en la abadía que le da nombre, sigue presente, y más viva que nunca, para acompañarnos en los buenos momentos, amenizar los encuentros con los amigos y maridar a la perfección los platos que degustamos. La cerveza de abadía Grimbergen surge en el monasterio que fundó San Norberto en 1128 en la ciudad de la que toma su nombre, Grimbergen, a 20 kilómetros de Bruselas. Su supervivencia económica, al igual que el resto de los monasterios, se basa en el trabajo en la tierra y de los recursos naturales. A lo largo de su historia y tras ser destruida en tres ocasiones por sendos incencios, la Abadía de Grimbergen siempre fue reconstruida. Por ello el mitológico Ave Fénix resurgiendo de las llamas fue elegido como distintivo de la abadía y de su cerveza. Este se puede apreciar claramente en la etiqueta junto con la leyenda en latín “Ardet nec consumitur” que viene a decir “Quemada, pero no destruida”. Y parece que cumple su “eslogan”, pervive y renace con los años ya que ha sabido adaptarse a los tiempos, a la sociedad y los consumidores de cerveza y formar parte de la gastronomía maridando perfectamente con infinidad de platos de nuestra gastronomía.